Artículos etiquetados con: teniente
“Malditos bastardos” empieza durante la ocupación alemana de Francia, cuando Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent) presencia la ejecución de su familia a manos del coronel nazi Hans Landa (Christoph Waltz). Shosanna consigue escapar y huye a París, donde se forja una nueva identidad como dueña y directora de un cine. En otro lugar de Europa, el teniente Aldo Raine (Brad Pitt) organiza un grupo de soldados judíos para tomar represalias contra objetivos concretos. Conocidos por el enemigo como “The Basterds” (Los cabrones), los hombres de Raine se unen a la actriz alemana Bridget Von Hammersmark (Diane Kruger), una agente secreta que trabaja para los aliados, con el fin de llevar a cabo una misión que hará caer a los líderes del Tercer Reich. El destino quiere que todos se encuentren bajo la marquesina de un cine donde Shosanna espera para vengarse.
El teniente Somerset (Morgan Freeman), del departamento de homicidios, está a punto de jubilarse y ser reemplazado por el ambicioso y brillante detective David Mills (Brad Pitt). Ambos tendrán que colaborar en la resolución de una serie de asesinatos cometidos por un psicópata que toma como base la relación de los siete pecados capitales: gula, pereza, soberbia, avaricia, envidia, lujuria e ira. Los cuerpos de las víctimas, sobre los que el asesino se ensaña de manera impúdica, se convertirán para los policías en un enigma que les obligará a viajar al horror y la barbarie más absoluta.
Bruce Willis da vida a un coronel hecho prisionero que se niega a abandonar la lucha contra los nazis en esta fascinante aventura de la Segunda Guerra Mundial. Co-protagonizada por Colin Farell (Tigerland, Minority Report), y llena de fuertes escenas de acción. La Guerra de Hart es un increíble ejemplo de honor, coraje y sacrificio. Cuando el coronel McNamara (Willis) es confinado en un campo de concentración alemán, su afán por continuar la contienda -iincluso tras las líneas enemigas- no disminuye. Con la involuntaria ayuda de un joven teniente (Farell), McNamara planea un brillante complot contra sus captores en el que arriesgará todo para liberar a sus hombres… y cambiar el resultado de la guerra.
Es Navidad. El policía del departamento de Los Angeles, el teniente John McLane, espera en el aeropuerto Dulles de Washington, que aterrice el avión en que viaja su esposa. El coronel del ejército Stuart, un militar bien entrando, expulsado del congreso; junto con otros mercenarios profesionales, montan una base de operaciones cerca de dicho aeropuerto, con el objetivo de liberar a un dictador sudamericano derrocado, considerado el mayor traficante del mundo y que dentro de 58 minutos aterrizará en Dulles en calidad de prisionero político. Stuart anula todos los sistemas que permiten aterrizar a los demás aviones condenados a permanecer en el aire con el riesgo de agotárseles el combustible. Exige además, que éste a su disposición un 747 para huir con el dictador una vez liberado, pero McClane intentará que no prospere.
Buscando venganza después de que su compañero Nordberg fuera tiroteado por una banda de narcotraficantes, el incompetente teniente Frank Drebin busca al cerebro al frente de la organización. Sospecha del magnate naviero Vincent Ludwig, pero no puede probarlo. Enfrentándose a la oposición de la alcaldesa, Drebin consigue la inesperada ayuda de Jane Spencer, una antigua novia de Ludwig.


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