Artículos etiquetados con: cuarentena
Esta es una muy buena película española que trata de una chica, llamada Ángela Bidal (Manuela Velasco), que hace un reportaje cada noche sobre algo distinto, esta vez sobre qué hacen los bomberos mientras uno duerme. Pero la noche trascurre extremadamente tranquila. Y cuando por fin reciben la llamada de una anciana que se ha quedado encerrada en su casa, no les queda otro remedio que seguir a al grupo de bomberos durante su “misión” de rescate. En el edificio, los vecinos están muertos de miedo por los gritos que pegaba la vieja (Conchita) y por la situación. Los bomberos rompen la puerta para entrar al departamento, con Ángela y el camarógrafo atrás de todo y siempre con la cámara prendida, encuentran a la anciana semiinconsciente, rodeada por decenas de gatos. De pronto la vieja salta sobre un bombero y lo lastima gravemente, donde se inicia un terror terrible en el edificio y descubren que la única salida del edificio está bloqueada por las autoridades. El edificio ha sido puesto en cuarentena. Parece que un extraño virus se ha propagado en el interior…
En el Centro de Control de Enfermedades los epidemiólogos Kayla Martin y Carl Ratner reciben la llamada de una aterrorizada azafata: en pleno vuelo a los Ángeles un joven de 19 años ha muerto tras una serie de convulsiones violentas. Seriamente preocupada por los síntomas, Kayla ordena mantener a los pasajeros del vuelo en cuarentena a su llegada al aeropuerto, decisión que el alcalde de la ciudad no comparte pues opina que tal medida sólo hará cundir el pánico. Desde el Centro de Control de Enfermedades las perspectivas son aterradoras: gripe aviar, un ataque biológico o, peor aún, un nuevo virus sobre el cual no tendrán control alguno. Aunque los pasajeros del vuelo 182 son mantenidos en cuarentena, la infección se expande por la ciudad. Mientras Kayla investiga el virus, Ratner y el agente del FBI Troy Whitlock trabajan con expertos de Australia para localizar el origen de éste en una carrera desesperada en la búsqueda del “paciente cero”, y el tiempo pasa sin una respuesta…


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