Archivo de artículos para el mes noviembre 2009
Brad y Kate son una guapa y exitosa pareja de San Francisco que ven cómo sus planes iniciales de pasar el día de Navidad en un lugar exótico, alejados de su ciudad y de sus propias familias, se convierten en algo muy diferente. Obligados y sin escapatoria, ambos se ven envueltos en una Navidad de lo más familiar. Pero no será una única celebración familiar, sino que serán cuatro en el mismo día. Cuatro celebraciones en las que saldrán a la luz los miedos de la infancia, se reabrirán las heridas de la adolescencia… y se pondrá en peligro la relación de Brad y Kate. Pero mientras Brad cuenta las horas para quitarse de encima ese mundo de padres, suegros, sobrinos y hermanos, Kate empieza a ver las cosas de un modo diferente y, al final del día, puede que se pregunte si la vida que ha elegido el resto de su familia no es tan mala después de todo.
Reggio cierra su trilogía sobre el mundo y el hombre con este extenso documental-collage, el tercer volumen de una serie iniciada con Koyaanisqatsi (1983) y continuada por Powaqqatsi (1988 ). Al igual que los anteriores filmes, Naqoyqatsi (‘La vida en guerra’ en lengua de los indios hopi) evoca ciertos aspectos de la relación que los humanos tienen con su medio ambiente, esta vez acentuando la obsesión de los hombres por la guerra y la destrucción. El mensaje de Reggio sigue siendo ecologista y new age. Dejando de lado ciertos recursos de los primeros filmes y escarbando en el potencial de la tecnología digital, la cinta es indudablemente un festín para los ojos. Colabora en la experiencia del conjunto la partitura de Philip Glass, esta vez apoyado por el cellista Yo-Yo Ma. Cine-arte sin palabras.
Donde la primera parte (Koyaanisqatsi, 1983) se preocupaba de registrar en portentosas imágenes los ritmos naturales del planeta (acompañado por la música de Philip Glass), su secuela (llamada Powaqqatsi o ‘Vida en transformación’) apunta más directamente a temas ecológicos o relacionados con la explotación del hombre por el hombre. Al igual que la primera parte, esta secuela tiene una curiosa contradicción en su interior, y es que las imágenes de desolación y caos urbano -a estas alturas- se ven tan bellas y enigmáticas como las vistas naturales que Reggio filmó con tanto empeño en los cinco puntos del globo. El conjunto es único, a ratos deslumbrante y de enorme influencia en la cultura audiovisual moderna.
Koyaanisqatsi es la primera parte de la trilogía de películas llamadas “Qatsi” del director Godfrey Reggio. Se trata de un documental en el que se muestran imágenes de gran impacto emocional sobre el efecto destructivo del mundo moderno en el medio ambiente. Estas imágenes van acompañadas por música compuesta por el minimalista Philip Glass. El nombre de la película significa “Vida fuera de equilibrio” en el dialecto de los Hopi (antigua tribu americana que habitaba en la Meseta central de EEUU).
La historia gira sobre una banda de rock japonés que va escalando desde el anonimato a la fama, aunque la trama tiene momentos realmente disparatados. La imagen de la banda está claramente inspirada en KISS, e incluso el nombre de la misma – que es el título del manga – es un homenaje a la canción Detroit Rock City, del mismo grupo. Souichi Negishi es un joven tímido quien viene de la prefectura Ota y va a la universidad de Tokio, el desea convertirse en un maestro de preescolar. Sin embargo, por alguna razon se convierte en el cantante y autor de una banda de metal llamada “Detroit Metal City,” cambia su nombre a uno mas artistico, “Johannes Krauser II.” Siempre que se caracteriza en su personaje metalero, Negishi se convierte en una persona diferente, gritando las groserías mas vulgares que cualquiera halla escuchado. La popularidad de la banda crece, Negishi comienza a preocuparse pues su doble personalidad (arriba y fuera del escenario) esta dañando su vida amorosa y personal.
‘Metal Gear Solid: Philanthropy’ es un corto realizado por unos fans italianos de la saga de Hideo Kojima ‘Metal Gear Solid’ que se estrenará en 2008. Está realizado con pocos medios, pero aún así está muy bien conseguido y consigue recrear perfectamente el clima que se vive en lo últimos títulos de la saga. El vídeo dura aproximadamente unos cinco minutos y está en inglés, pero independientemente de que se conozca o no el idioma, merece la pena verlo. Sólo por el trabajo que tiene y la seriedad con la que está hecho merece todo el reconocimiento.
La aventura y la acción trepidante dominan en esta épica secuela del original éxito de taquilla Dragonheart. Cuando Geoff, un mozo de cuadra huérfano, descubre a Drake, el último dragón que queda en el mundo, se da cuenta de que su sueño de transformarse en un caballero de resplandeciente armadura puede, ahora, hacerse realidad. Una vez juntos, no tardan en enfrentarse a retos que los convierten en héroes. Pero, atrapados en el torbellino de su nueva vida, Geoff y Drake no advierten los peligros ocultos que los acechan. Para vencer al enemigo puede que tengan que echar mano de algo más que hazañas y derroches de valor… quizás tengan que echar el resto.
“The Hangover” es la historia de una desmadrada despedida de soltero en la que el futuro novio y sus tres amigos, dos días antes de la boda, se montan la juerga padre en Las Vegas. Doug (Justin Bartha) viaja a la ciudad del juego con sus mejores amigos Phil (Bradley Cooper) y Stu (Ed Helms), así como su futuro cuñado Alan (Zach Galifianakis). La juerga es de campeonato y, como era de esperar, a la mañana siguiente tienen una resaca monumental. El problema es que, siendo incapaces de recordar nada de lo ocurrido durante la noche anterior, se encuentran con que el prometido ha desaparecido, topándose en su lugar con otras dos sorpresas en la suite del hotel: un tigre y un bebé.


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